La salicaria es una planta medicinal que puede alcanzar con suma facilidad alturas superiores a los dos metros. El tallo de la salicaria es más bien derecho y presenta una buena cantidad de hojas con forma oval, y ligeramente lanceoladas. Estas flores son de color rojo. El fruto que da la salicaria viene en forma de cápsula e incluye, en su interior, una buena cantidad de semillas.

 

Las zonas de crecimiento típicas para una planta medicinal con las características de la salicaria son las tierras húmedas. La época de florecimiento para la salicaria, por otra parte, tiene lugar a partir de los meses de verano. Para obtener los beneficios medicinales que se esconden detrás de la salicaria lo más indicado es utilizar las partes florales de la planta (de manera ocasional también se podrán emplear las hojas, por lo que puede ser una buena idea recolectar algunas de ellas). Siempre hay que recolectar la planta en el mismo período de floración.

 

En la composición química de la salicaria encontramos cantidades considerables de mucílagos, glucosa, compuestos tánicos, sacarosa y sales de hierro. Entre los beneficios que ofrece la salicaria valen destacar sus efectos como antidiarreico, remedio antiséptico, cicatrizante y hemostático. Las formas de uso que se pueden hacer a partir de la salicaria son, por lo demás, muy variadas.

 

Una de las alternativas para aprovechar los beneficios de la salicaria en usos externo es efectuar una cataplasma con esta planta. Se necesita un buen puñado de esta planta medicinal (flores y algunas hojas) para ser machacadas en un mortero. Después de colocar estas flores en una gasa o paño limpio se debe aplicar directamente sobre heridas externas, llagas y ulceraciones (aceleran la cicatrización). Esta planta medicinal también puede ser consumida como decocción o en infusión.

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