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Virtudes de la carlina

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La carlina es una hierba rústica y espinosa que crece en las zonas rocosas de montaña. Las partes de la planta que se empelan para uso médico son las raíces. Entre sus sustancias activas posee un aceite esencial con el óxido de carlina (furil-bencilacetileno), de acción antibiótica, carileno, tanino, inulina y flavonoides.

Entre las propiedades curativas que posee, es importante resaltar que la raíz es estimulante, estomacal, diaforética, antihelmíntica. Se recomienda un cocimiento de 15-20g de planta en 200g de agua. De 4 a 5g en 500 g de agua, ejercen una buena acción diurética. Por otra parte, la planta, hervida en vinagre, coadyuva el tratamiento de las costras, la tifia y las erupciones cutáneas, así como trastornos de la piel en general, como acné, dermatitis, eccemas, erupciones herpéticas y piodermias.

Otros de los beneficios que podemos encontrar con el uso de esta planta, es que ayuda en casos de catarro bronquial crónico, problemas de retención de líquido, cistitis, uretritis, litiasis renal, trastornos digestivos como dispepsia, falta de apetito, parásitos intestinales, trastornos de la menstruación, fiebre, colecistitis, gota, hipertensión arterial.

Asimismo, la carlina es recomendada para controlar la obesidad y en casos de inapetencia sexual.

Para preparar el té de carlina se vierte ¼ de litro de agua fría sobre una o dos cucharaditas llenas y se calienta hasta hervirlo; se retira del fuego y se cuela a continuación. Generalmente se toma a sorbos 1 taza templada, 2 ó 3 veces al día.

 

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