La violeta es una planta perenne de origen europeo y se le puede encontrar en casi cualquier tipo de suelo.  Sus hojas tienen forma de corazón y son de color verde oscuro.  Las flores van del púrpura o azul oscuro al rosado o incluso blanco amarillento.

Usos externos e internos

Las flores y las hojas de la violeta convertidas en jarabe han sido utilizadas en medicina alternativa principalmente para enfermedades respiratorias asociadas con la congestión, tos y dolor de garganta.  Las flores también pueden ser empleadas como aditivos en las comidas, por ejemplo en ensaladas, convertidas en gelatina o confitadas para decoración.

Grandes dosis de la raíz pueden generar vómito porque poseen un alcaloide llamado violina.  La decocción de la raíz de la planta seca se usa como laxante.  El té hecho de la planta completa se utiliza para tratar desórdenes digestivos y las nuevas investigaciones han detectado la presencia de un glucósido de ácido salicílico (aspirina natural) lo cual explica su uso en tiempos antiguos para el dolor de cabeza, dolores corporales y como sedante.

Usadas externamente las hojas machacadas reducen la hinchazón así como las irritaciones.  Las flores frescas añadidas al baño sirven para suavizar la piel y el aroma es además relajante corporal.

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