La graciola es una especie del reino vegetal conocida bajo el nombre binomial de Gratiola officinalis. Esta planta no suele medir más de 50 cm de alto y posee hojas que se unen al tallo sin pecíolo. Cada una de las hojas de la graciola posee forma de lanza con varias nervaduras de orientación paralela. Esta planta produce flores en los meses de primavera y verano.

 

En cuanto a su composición química, actualmente no se dispone de una gran cantidad de datos verificados. Se sabe, sin embargo, que la gratiolina es uno de los glucósidos más importantes de esta planta (es el responsable de la mayoría de los efectos medicinales que actualmente se le atribuyen a esta especie. La graciola es utilizada con excelentes resultados para tratamientos de uremia, gota, edemas y ascitis. Es necesario administrarla con precaución en pacientes que hayan padecido gastritis o dolores de abdomen muy pronunciados, y en mujeres embarazadas o que estén atravesando períodos de lactancia.

 

Entre los usos medicinales de la graciola uno de los más conocidos en la actualidad es el uso interno como infusión. Para preparar una infusión a partir de graciola se necesitan dos gramos de planta seca (no más, dado que puede producir irritación a nivel gástrico) que se deben mezclar en un vaso de agua hervida. Se deja reposar por unos 10 minutos revolviendo el fondo con una cuchara de forma ocasional y agitándolo cuidadosamente. Después de filtrar la preparación se puede beber. Se recomienda tomar esta bebida antes de ir a dormir. Otra opción de consumo interno es la del extracto de graciola. Se recomienda tomar este extracto en dosis de hasta 15 gotas por cada vaso de agua. Se pueden hacer hasta dos tomas de este extracto al día.

 

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