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Usos de la clemátide flámula

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La clemátide flámula es una planta medicinal conocida en distintas partes del mundo por sus tallos robustos y de color verde intenso. Esta especie recibe el nombre binomial de Clematis flammula. Las hojas de esta especie son de tipo oval y de forma bastante estrecha. Dichas hojas se presentan de forma opuesta y son lampiñas.

 

Las zonas de crecimiento típicas para plantas como la clemátide flámula son matorrales y bosques medianamente secos. La época de floración de la clemátide flámula siempre tiene lugar en los meses de verano y se prolonga hasta el inicio de la primavera. La maduración del fruto que da esta planta, por lo demás, solo ocurre en el otoño.

 

Las flores de clemátide flámula crecen en la parte más alta de la planta y en las zonas axilares de esta especie. Cada una de las flores de clemátide flámula está compuesta por cuatro sépalos de color blanco. Los estambres de esta especie, por lo demás, son de color verde o blanco y se presentan en abundancia.

 

Para aprovechar las ventajas medicinales que ofrece esta planta lo más adecuado es recolectarla de forma completa. Vale destacar que la clemátide flámula también puede ser irritante para la piel, por lo que hay que manipularla con sumo cuidado. Los usos y aplicaciones de la clemátide flámula son muy variados. La clemátide flámula es muy apreciada por su poder rubefaciente, vesicante y por sus efectos benéficos en el organismo a la hora de luchar contra enfermedades renales. Si queremos utilizar esta planta en forma externa podemos hacer un emplasto (simplemente tenemos que machacar las hojas frescas y aplicarlas sobre la zona de piel afectada). Antiguamente también se preparaba un aceite a base de clemátide flámula que, según afirman, tenía numerosas propiedades para resolver problemas de retención de orina.

 

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