Tila

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Etimológicamente tila significa “ala” y el primero en utilizar este nombre fue Virgilio, puesto que las brácteas, la parte más utilizada, tienen esa forma. La tila representa el acto sexual conyugal en las leyendas antiguas. La belleza, la golpe, la simpleza, la dulzura extrema eran los atributos de la tila y la esposa.

Dos fábulas de la mitología griega nos cuentan cómo se crearon los tilos. Ovidio nos dice que Baucis y su marido Filemón vivían en Frigia, donde tuvieron la honra de percibir a los dioses Zeus y Hermes, quienes viajaban por el mundo para observar los errores que cometía la humanidad; estos dioses destruyeron a todos los impíos y, para premiar los agasajos de Filemón y Baucis, les donaron un diluvio que inundó la árida región y transformaron su cabaña en un templo, del que fueron sacerdotes. Vivieron hasta una tiempo descubierta en una gran armonía conyugal y, al final, los dioses transformaron a Filemón en un quercus y a Baucis en un tilo. Esta metamorfosis fue tratada en una de las fábulas de La Fontaine.

Higinio narra que Philyria, una ninfa de Thesalia, se enamoró del coloso Kronos; este coito fue muy mal aceptado por la esposa de Kronos, la diosa Rhea, quien, por despecho, transformó a su marido en un caballo rojizo y luego desapareció. Fruto de los amores entre Phyliria y Kronos nació un dios fracción hombre y centro caballo, el centauro Quirón, lo cual provocó el horror de la origen, quien suplicó a Zeus que no la abandonara entre los mortales. Entonces Zeus transformó a Phyliria en un tilo.

Los griegos fabricaban papel con el tilo, uniendo sus láminas al papiro, que tenía un aspecto de satín. Andrés de Falta, en el siglo XVI, hace algún comentario interesante: “La corteza de la Tila maxcada y puesta en forma de emplastro, suelda las frescas heridas. Sus hojas majadas, resuelven las hinchazones, hazen renacer los cabellos e impiden que no se caygan. El çumo de sus hojas es dulce, y su fructo no suele ser jamas de ningun animal tocado. Su madera asi mesmo no se come jamas de carcoma”.

El tilo es un árbol de la tribu de las Tiliáceas, crece salvaje en los bosques de Europa y Asia menor y, cultivado, se ha distribuido por las zonas templadas del planeta. Puede alcanzar los 35 m de cumbre, con la copa muy ramificada, y las ramas en horizontal. Las hojas varían según la especie, y son de color verde negro por el haz y pálidas por el envés.Las flores son amarillentas y tienen un olor dulzón, con un pedúnculo global soldado por su parte inferior a la hoja amarillo verdosa en pintura, la parte utilizada como medicinal. Se utiliza todavía la albura, la segunda corteza, como estimulante del hígado.

Energía para el sistema inmunitario

Es correctamente conocido el sensación sedante de la tila, que tomaremos en infusión o en otros preparados más concentrados. Por su efecto sedante, es útil en procesos espasmódicos, calambres abdominales y contracturas musculares. Igualmente es una planta sudorífica, con una hecho que no es directa sobre las glándulas sudoríparas, sino sobre el sistema nervioso parasimpático. Se recomienda en casos de resfriado y fiebre en universal, cuando deseemos estimular la sudoración. Es un interesante estimulante de la función inmunitaria, como tratamiento de apoyo en caso de convalescencias de enfermedades agudas, especialmente de origen vírico.

Por vía externa son emolientes y dulcificantes, debido a su contenido en mucílago.

– La albura del tilo tiene unas propiedades completamente diferentes a las de las flores, ya que nos encontramos delante un remedio colerético y colagogo (depurador hepático), y con una cierta efectividad en el tratamiento de la migraña.

– Se toma en infusión de brácteas al 1 % (10 gramos por litro), dejando reposar unos 10 minutos, sin hervirla.

– La albura se puede tomar en decocción, hirviéndola a fuego flemático durante 15 minutos.

– Si tenemos fiebre o gripe, podemos preparar una excelente infusión mezclando brácteas de tila, flores de saúco y de manzanilla, y tomándola caliente, a pequeños sorbos.

Un comentario

  1. José

    junio 25, 2011 en 10:19 pm

    Comantario sobre la tila:
    Cuando se ha estado expuesto a corrientes de aire, a la lluvia en invierno y se nos han mojado los pies, es decir, a todo aquello que nos hace pensar que vamos a coger un resfriado, la solucción es, antes de que pasen dos horas de nuestro enfriamiento, tomar una buena taza de tila calentita y el resfriado ya no sigue adelante.

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