Sanación natural

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Hoy en día, en una sociedad tan consumista, enajenada y enladrillada, en donde predomina más el asfalto que la hierba, y los colores grisáceos se superponen al verde de lo natural, no está de más tomar una pausa y retornar a la naturaleza como ese tesoro perdido que siempre ha estado allí ofreciéndonos sus beneficios. No en vano se dice que la naturaleza es sabia y sus ventajas infinitas.Las plantas se pueden utilizar tanto en estado vivo (no arrancadas del suelo) como muerto (arrancadas de la tierra o cortadas sus hojas o raíces). De ambas formas los beneficios son innumerables.

En el caso de las plantas vivas su valor principal es que oxigenan, filtran y purifican el aire al reducir la contaminación atmosférica. Asimismo, regulan la humedad del ambiente y, de esta forma, evitan los problemas que crean los ambientes secos como la sequedad de las mucosas, la tos y la irritación de la piel. Por eso en la actualidad es frecuente encontrarlas en interiores, actuando a su vez como elemento decorativo.

Otro de los beneficios es que pueden ser una buena terapia para el espíritu, ya que proporcionan bienestar psicológico. De allí la costumbre de regalar flores y plantas, ya que se ha demostrado que influyen en la mejora física y mental del individuo.

Ahora bien, las virtudes de las plantas muertas o arrancadas de la tierra se encuentran en los poderes curativos que contienen, tanto en sí mismas como a través de sus principios activos. Estas plantas son conocidas como medicinales y han sido desde hace miles de años el principal recurso para prevenir enfermedades. De hecho, el primer texto escrito sobre este tema data del año 3000 antes de Cristo.

En conclusión, las plantas medicinales han sido y siguen siendo una fuente inagotable de beneficios para nuestra salud física e intelectual.

 

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