El mercurial es una planta medicinal con tallo bastante fino que puede alcanzar alturas de hasta un metro. Cuando dispone de espacio a su alrededor esta planta —también conocida como Mercurialis annua— presenta una gran cantidad de ramificaciones. Las hojas de mercurial se distribuyen de manera uniforme a lo largo de todo el tallo de la planta. Están ubicadas de a pares y muestran contornos bien definidos.

 

El mercurial se desarrolla en zonas con buena sombra y en tierras incultas. La floración del mercurial tiene lugar a lo largo de todo el año (aunque puede haber una mayor intensidad en la estación del otoño). En la composición química de esta planta medicinal se cuentan elementos como alcaloides, sales de potasio, heterósidos, trimetilamina  y algunos principios activos (como la hermidina). Del mercurial se deben recolectar especialmente las flores. Estas partes deben ser secadas a la sombra por un tiempo moderado (así se extienden aún más las propiedades de esta especie).

 

Los principales efectos medicinales que buscan todos aquellos que recurren al mercurial para obtener la cura a diferentes dolencias son su capacidad como laxante, diurético, agente purgante y remedio de uso externo. Si queremos preparar una decocción a base de mercurial solo necesitamos unos 5gr de planta por cada litro que vayamos a preparar. Debemos dejar hervir por unos 15 minutos, dejar reposar algunos minutos más y filtrar. Se recomienda beber de a pequeños sorbos (distribuida a lo largo de todo el día). Como el mercurial tiene excelentes propiedades en usos externos también vale la pena probar las cataplasmas que se hacen con esta especie. Si necesitamos una cataplasma de mercurial debemos tomar un buen puñado de hojas frescas de esta planta y machacarlas con energía. A continuación debemos disponer todas las hojas machacadas en una gasa o lienzo de algodón limpio. Aplicar directamente sobre la piel.

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