La alquemila, también se le conoce como pie de león y pie de oso, probablemente por el parecido que sus hojas tienen con tales pies, cuando se despliegan desde la raíz de la planta. No alcanza mucha altura y las hojas se amontonan en la base de la planta, quedando pocas en el tallo. Poseen abundantes taninos y flavonoides.

 

Esta planta es buena para el tratamiento de heridas dadas sus propiedades como coagulante (coagulación sanguínea), astringente y estíptico (detención del sangrado). También se ha utilizado como enjuague bucal posterior a procedimientos dentales para ayudar a detener el sangrado.

 

También se ha utilizado para el tratamiento de varias enfermedades femeninas tales como trastornos menstruales (menstruación excesiva y menopausia), como coadyuvante durante la concepción, en la prevención de abortos y para ayudar a la cicatrización del cuerpo posterior al alumbramiento.

 

Asimismo, es muy efectiva en casos de diarreas inespecíficas y agudas, enteritis y demás desarreglos gastrointestinales.

 

En disolución se la emplea para limpiar eczemas, heridas purulentas, ojos inflamados y en gárgaras para aliviar las gargantas irritadas y las membranas mucosas.

 

La infusión de alquemila es eficaz contra la retención de agua y la obesidad así como contra la diabetes. La decocción (uso externo) se prepara con dos puñados de planta seca por litro de agua, para los ojos (conjuntivitis) 50 gms. de planta seca por litro de agua, las cataplasmas de alquemila frescas están indicadas en caso de hemorragias y como cicatrizante. La infusión (uso externo) se prepara con tres pulgaradas de planta seca (o raíces rayadas) por taza de agua hirviendo que se dejará reposar durante 10 minutos.

 

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