El espino albar es un pequeño árbol espinoso de abundantes hojas. Se le considera por excelencia “la planta del corazón”. La medicina  casera  se vale  de esta hierba  por ser un eficaz  cardiotónico, antiespasmódico y calmante, aunque su uso debe ser controlado  siempre  por un médico. Sus principios activos son: flavonoides, aminas, polifenoles, ácido cafeico y clorogénico, cumarinas y taninos.

Las bayas del espino albar ofrecen grandes resultados en el tratamiento de muchas dolencias cardiovasculares. Entre los beneficios más documentados de esta hierba está el ayudar a mejorar la circulación, reducir la alta tensión sanguínea y fortalecer y mejorar la función del corazón. Los flavonoides naturales de la baya del espino albar ayudan a dilatar los vasos sanguíneos y a fortalecerlos. Aumenta el riego sanguíneo en las arterias coronarias y combate el espasmo causante de la angina de pecho. También reduce el riesgo de padecer arteriosclerosis.

 

El espino albar es beneficioso sobre todo en personas de edad avanzada, con problemas cardiacos y pérdida de memoria, al favorecer la circulación sanguínea en el cerebro.

 

También resulta útil en el tratamiento de los síntomas que acompañan a la úlcera provocada por estrés. Combinado con plantas sedantes como la valeriana y el tilo, el espino albar actúa bien contra el estrés, la ansiedad y otros trastornos nerviosos.

 

En estos casos se recomienda combinar a partes iguales 10 gramos de espino albar con mejorana, pasionaria (pasiflora), tila y anís estrellado, en una proporción de una cuchara rasa de la mezcla por taza, y se añade una ciruela seca. Luego se deposita la hierba en el agua recién hervida, se deja reposar bien tapada la infusión durante unos 15 minutos y posteriormente se cuela.
Se aconsejan 3 tazas diarias durante un mes.

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