El árbol del cerezo, conocido también como cerezo común o cerezo de monte, tiene muchas aplicaciones curativas. Hay muchas clases de cerezos pero todos producen, más o menos, los mismos efectos: diurético fuerte, analgésico moderado y laxante moderado. Sus frutos son agridulces, útiles para eliminar las bacterias que producen putrefacción intestinal. Se aconseja consumirlos frescos para problemas digestivos como estreñimiento y gases.

En cuanto a sus virtudes medicinales, cabe destacar un marcado efecto diurético, en parte por las sales minerales, ricas en potasio, y en parte por los flavonoides. Las infusiones de las flores del cerezo están recomendadas para tratar la nefritis y la cistitis. También se recomienda tomar estas infusiones en casos de obesidad y retención de líquidos. Por otra parte, los derivados salicílicos le confieren al cerezo propiedades febrífugas y analgésicas.

 

Las hojas y la corteza del tronco tienen propiedades antirreumáticas y las flores se usan como expectorante en casos de gripa y tos rebelde, para ello se pueden preparar las flores como infusión en leche o agua.

 

La cura de cerezas a base de fruta y tisanas de sus pedúnculos es una de las mejores formas de limpiar el organismo de impurezas y toxinas.

 

El cerezo posee propiedades de emenagogo, debido a esto facilita la menstruación y disminuyelos síntomas premenstruales. Para estos casos es necesario consumir infusiones de flores de cerezo, para ello se debe poner a hervir un cuarto de agua, agregar una cucharada de flores y dejar al fuego durante 3 minutos y luego retirar. Se puede beber endulzado con un poco de miel de abeja.

 

Un comentario

  1. Juan logar

    agosto 6, 2015 en 8:43 am

    Me parece estupendo saber tantas.propiedadesde del Cerezo,pues soy productor de cerezas

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