La levadura de cerveza es un hongo de tamaño ínfimo conocido con el nombre científico de Saccharomyces cerevisia. Se trata de una agrupación de células que decanta en los depósitos de cerveza y vive en el líquido de preparación de esta bebida (se mantiene con vida por la glucosa que extrae de la malta de la cerveza). La forma de producción de la levadura de cerveza está asociada directamente a las fábricas de cerveza, por lo que su recolección debe realizarse en dichas fábricas.

Las empresas que se encargan de comercializar la levadura de cerveza a gran escala por lo general la venden a temperaturas bastante frías. Hay que considerar, de todas maneras, que para ser aprovechada debe ser desecada a temperaturas moderadas (en lo posible inferiores a los 60o). Para incrementar la conservación de la levadura de cerveza debe ser almacenada en un frasco hermético a resguardo de la luz y de la humedad.

La levadura de cerveza es conocida desde tiempos inmemoriales y fue aprovechada por todo tipo de culturas. En la composición química de este hongo se puede rastrear una predominancia de agua (hasta un 75% de su contenido total) y la presencia de diferentes vitaminas, minerales y oligoelementos. La levadura de cerveza es utilizada como suplemento nutricional de origen natural. Está especialmente recomendado en los casos en los que se debe mejorar la función intestinal (dado los efectos positivos que ejerce sobre la flora intestinal). Al mismo tiempo, es muy buena para personas que sufren de enfermedades como diabetes o para quienes tienen problemas en la piel de forma crónica.

 

La forma de consumo clásica de la levadura de cerveza es como acompañamiento de todo tipo de comidas, zumos, licuados y sopas. La dosis recomendada de levadura de cerveza para aprovechar toda su riqueza es de dos cucharadas al día.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *