El abedul es un árbol que crece en América de Norte, Asia y Europa. También es conocido con el nombre de árbol de la sabiduría, aliso blanco, bedul, madero blanca, álamo blanco o biezo. Se emplea prácticamente toda la planta: la flor, la savia, la yema, las hojas y la corteza de las ramas jóvenes.

 

En las hojas encontramos gran cantidad de flavonoides (como la miricitrina) que son los responsables de su marcada acción diurética, que lo convierten en uno de los productos naturales más eficaces para evitar el edema y la retención de líquidos. El efecto diurético del abedul colabora igualmente con la desintoxicación del organismo, promoviendo una correcta eliminación de los desechos del cuerpo por lo que se emplea en casos de afecciones urinarias como cistitis, pielonefritis, litiasis, oliguria e hidropesía. En general, la infusión de abedul tiene un gran poder curativo contra las enfermedades renales y de la vejiga.

 

En la corteza del árbol encontramos taninos, lo que le confiere acción astringente y colerética, empleándose en los problemas biliares. Asimismo, las propiedades medicinales del abedul incluyen su poder curativo sobre la piel enferma. Estos cuidados pueden realizarse por vía externa (aplicando compresas de abedul sobre la zona afectada) o por vía interna (tomando té de abedul).

 

Por sus cualidades desintoxicantes, el té de abedul ayuda sustancialmente a combatir enfermedades de la piel asociadas con intoxicación de la sangre. Para preparar la infusión se debe realizar una decocción de las hojas y yemas: 30 gramos en un litro de agua. Se recomienda tomar tres tazas por día.

En el caso de la decocción de la corteza de abedul, se aconsejan 5 gramos para una taza, hervirlo 5 minutos y tomar tres tazas por día.

 

Un comentario

  1. luis Alarcon

    junio 20, 2013 en 11:07 am

    Ayuda a combatir la Diabetes?

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