La familia de las campanuláceas incluye a algunas hierbas medicinales como el rapónchigo. Esta planta medicinal es bienal y recibe el nombre binomial de Campanula rapunculus. Las hojas del rapónchigo en la zona basal de la planta son bastante largas y poseen bordes bien marcados. Las de la parte más alta de la planta, en cambio, están distribuidas de forma más o menos homogénea y tienen forma puntiaguda. Esta planta no suele alcanzar alturas superiores a los 80 cm y, a lo largo de toda su extensión, está cubierta por una gran cantidad de pelos. La raíz de rapónchigo es muy firme y tiene consistencia carnosa, dándole a la planta un excelente sostén a pesar de su fino tallo. Las flores de rapónchigo se agrupan en pequeños racimos y siempre tienen forma acampanada. Estas flores son de color azul claro.

El rapónchigo crece a partir del mes de mayo y hasta abril, mostrando una particular preferencia por las tierras bajas (crece sobre todo en bosques, prados y sitios de humedad intermedia o alta). Al momento de su recolección con fines medicinales del rapónchigo se aprovecha especialmente la raíz.

 

Las principales virtudes del rapónchigo como planta curativa son sus efectos como astringente y vulnerario. También posee efecto aperitivo y ayuda a disminuir la diabetes. El rapónchigo es una hierba que se puede consumir perfectamente en estado crudo. La forma de preparación básica del rapónchigo es formando parte de una ensalada con más elementos. Del rapónchigo, de todas maneras, no se consumen solamente las hojas. La raíz de rapónchigo posee un sabor ligeramente amargo que recuerda a la nuez y puede ser consumida sin ningún tipo de inconvenientes. Algunas personas, sin embargo, prefieren cocinar esta planta con un poco de aceite y la consumen agregándole azúcar para mejorar su sabor.

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