El romero es un arbusto sumamente aromático que posee usos culinarios y aplicaciones medicinales. El nombre binomial que se le ha dado a esta planta es el de Rosmarinus officinalis. Se trata de una planta que alcanza con facilidad los dos metros de alto y que se mantiene verde durante gran parte del año. Las hojas del árbol de romero son compuestas y aparecen enfrentadas. Al paladar, el sabor de las hojas de este árbol puede resultar un tanto picante. Las flores de la planta de romero son de color azul y casi siempre parten de las axilas de las hojas. En la recolección del romero con fines medicinales se aprovechan, especialmente, las flores de la planta. El período de recolección es entre los meses de abril y julio. Las plantas se secan a la sombra y se guardan en cajas de un material neutro como el cartón (nunca vidrio o plástico). En buenas condiciones se conserva hasta un año.

 

En la composición química del romero hay elementos como alcanfor, ácido caféico y rosmarínico, flavonoides y otros compuestos medicinales. Esta planta es recomendada en casos de amenorrea, dismenorrea, problemas intestinales, diarrea, problemas en la piel y caída del pelo.

 

Una de las formas de administración más extendidas del romero es como decocción. Para hacer una decocción con esta planta se utilizar 35 gr de flores de esta planta por cada litro de agua y se lleva a hervor por unos 15 minutos. Esta preparación se puede utilizar directamente sobre el cuerpo cabelludo (en casos de caída del pelo) y para el lavaje de heridas externas. Con esta planta también se puede preparar un aceite de romero de uso externo. Hay que utilizar 20 gr de esencia de esta planta por cada litro de aceite de oliva. Se aplica en dolores reumáticos, neuralgias y problemas similares, siempre en forma de friegas circulares.

 

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