La escabiosa es una especie conocida en todo el mundo por el nombre binomial de Knautia arvensis. El tallo de esta planta aparece cubierto por finas vellosidades de color blanco. Las flores de la escabiosa, por lo demás, se agrupan en pequeñas cabezas que aparecen rodeadas por pequeñas hojas lanceoladas de un ancho desigual, mostrándose más parecidas a medida que se avanza hacia el centro de la flor. La altura máxima que puede alcanzar la escabiosa, por lo general, no suele superar los 3 palmos de altura.

 

La época de florecimiento de la escabiosa comienza a partir del mes de mayo y continúa durante todo el resto del verano. Para aprovechar sus propiedades medicinales se recogen los tallos y las hojas de la planta. A fines de mejorar la efectividad de las curas y remedios implementados se recomienda recoger esta planta incluso antes de que haya comenzado la floración (dado que sus principios activos están en un estado de mayor pureza).

 

En cuanto a su composición química, el tallo y las hojas de escabiosa presentan una gran cantidad de elementos tánicos y diversos principios amargos. Posee cantidades significativas de sacarosa, aunque no presenta ni glucósidos ni alcaloides. La escabiosa es una planta medicinal muy apreciada por todas sus posibilidades curativas en lo que refiere a heridas externas. Diferentes especialistas aseguran que la escabiosa es muy efectiva para limpiar heridas y para combatir enfermedades como la sarna.

 

La escabiosa, además, posee numerosas propiedades como febrífugo. Para aprovechar el poder curativo de la escabiosa en casos de fiebre intensa se recomienda preparar una infusión de esta planta. Se puede utilizar una cucharada de escabiosa por cada taza que se lleve a hervor (no beber más de 3 tazas diarias). Esta infusión también se puede aplicar en heridas externas (como compresa).

 

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