La gatuña, especie conocida con el nombre binomial de Ononis spinosa, es un arbusto que suele medir menos de 50 cm y que posee raíces de gran extensión muy difíciles de arrancar. El tallo de la planta de gatuña está poblado de espinas a lo largo de toda su extensión (espinas que aprovechan diferentes animales para rascarse el lomo y distintas partes del cuerpo).

 

La época del año en la que se produce la floración de la planta de gatuña es en los meses de verano. En este período del año nacen unas flores de color rosa con frutos del tamaño de una alubia. En la parte floral de la gatuña se concentran aceites esenciales en proporciones considerables. Por este motivo esta planta posee una textura pegajosa al tacto. La recolección de la gatuña con fines medicinales debe realizarse al inicio de la época de floración (cuando comienza el verano). Al ser un excelente colagogo la gatuña tiene una muy buena efectividad para liberar los canales de la vesícula biliar en caso de enfermedad o infección. Utilizándose como diurético la gatuña promueve la eliminación de sodio y cloro a través de la orina de forma natural.

 

Por su particular composición química, la gatuña es una planta que posee propiedades como diurético, astringente, colagogo y hasta sudorífico. Los efectos benéficos de la gatuña también se presentan en casos de faringitis muy agudas. Si queremos realizar una infusión a partir de gatuña solo necesitamos 2 gr de la parte floral de esta planta por cada taza de agua. Hay que llevar hervor el agua, agregar la parte floral y dejar en reposo con el fuego apagado por unos 10 minutos. Una vez tibio, filtrar y beber. Se recomienda tomar unas tres tazas al día.

 

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