La planta de manzanilla romana lleva el nombre binomial de Anthemis nobilis y alcanza una altura máxima de hasta treinta centímetros. A pesar de que su nombre hace referencia a Roma esta planta crece de manera natural en Inglaterra (país hasta el que se había extendido el Imperio Romano en el siglo XVI). Las hojas de la planta de manzanilla romana son de color blanquecino y poseen una gran cantidad de finos pelos que las recubren. Con formas irregulares, las hojas de esta planta están agrupadas en segmentos. La planta de manzanilla romana florece en las estaciones de primavera y verano.

La recolección de las flores de manzanilla romana se lleva a cabo cuando las mismas alcanzan el estado de mayor madurez posible. Una vez se las ha recolectado se las somete a un proceso de secado rápido sin la influencia del sol. El tiempo de conservación de las flores de manzanilla romana bajo este procedimiento es de unos 12 meses. El aceite esencial de manzanilla romana, por otra parte, tiene efecto carminativo, eupéptico, anti-espasmódico y es muy bueno contra las flatulencias. La manzanilla romana, por otra parte, ejerce un poderoso efecto para combatir reumatismos, heridas externas y afecciones oculares.

 

Algunas de las preparaciones más utilizadas para aprovechar las ventajas de esta hierba medicinal son las siguientes: como infusión, en polvo o como tónico de uso externo. La infusión de manzanilla romana se realiza con 5 gr. de esta planta por cada taza de agua hirviendo. Se deja infusionar por cinco minutos, se cuela y se bebe. En forma de polvo se recomiendan tomas de no más de 5 gr. diarios. En uso externo se pueden utilizar 10 gr. de planta por cada taza de agua. Se hierve la preparación, se deja reposar y se aplica sobre la zona afectada.

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