La manzana es un fruto que crece en uno de los árboles frutales más conocidos en la actualidad. El nombre binomial del árbol que da manzanas es Pyrus malus. Existe una gran variedad de especies de planta de manzana, distinguiéndose de manera primordial por el sabor que poseen y la textura. Del árbol de manzanas (también conocido como manzano) se aprovecha con fines medicinales únicamente su fruto.

Si bien la composición química del árbol de manzana varía notablemente en función de la especie particular de que se trate existen algunos elementos comunes a casi todas las variedades, como los ácidos orgánicos (ácido cítrico y málico), la pectina, los taninos y la quercitina. El fruto de manzana, por lo demás, es aprovechado desde tiempos inmemoriales por su valor nutricional (contiene hidratos de carbono simples de rápida disponibilidad). La manzana es una fruta de efecto laxante.

 

Las formas de preparación de manzana son las que se detallan a continuación. Esta fruta puede hacerse cocida en agua azucarada. Hay que cortar la manzana en pedazos hasta que alcance el punto de cocción deseado. Para preparar un efectivo jarabe de manzana hay que rallar una manzana y separar una cantidad similar del peso de fruta en azúcar. Se deja reposar por un día, se filtra y finalmente se exprime el residuo. Con la manzana también se puede hacer una infusión con buenos componentes terapéuticos. Hay que pelar la manzana, cortarla en finas rodajas y mezclarla con medio litro de agua hirviendo, 10 gr. de melisa (solo las hojas), jugo de limón, canela y un poco de miel. Dejar infusionar por 10 minutos y colar la mezcla. Esta preparación puede almacenarse para ser bebida a lo largo de toda una jornada. Tiene poder anti-flogístico y laxante.

 

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