La judía es una planta medicinal que crece de forma anual. El nombre científico por el que se conoce a esta planta en todo el mundo es el de Phaseolus vulgaris. Para que crezca de forma saludable la planta de judía necesita climas templados y no muy fríos.

 

A lo largo de su época de florecimiento —que ocurre en la primavera— la judía da flores de color blanco o amarillo. La planta de judía incluye varias vainas en las que se alojan semillas. En la composición química de la vaina de judía encontramos elementos como alantoína, arginina e hidratos de carbono.

 

La judía es una planta que ejerce un muy buen efecto diurético y actúa como reconstituyente de la salud en general. Esta planta medicinal también tiene poder cicatrizante y ayuda a reducir los niveles de glucosa en sangre (por eso la deberían tomar todas las personas con diabetes). Al contener un porcentaje considerable de aminoácidos de buena calidad la judía ofrece un excelente valor biológico para todas las personas que también busquen un nutriente completo en este alimento.

 

Si queremos sacar ventaja de todos los usos y preparaciones que nos ofrece la judía podemos optar por las infusiones y decocciones en caliente. Una infusión preparada con esta planta requiere solo 5gr de vainas de judía. Esta cantidad debe ser sumergida en una taza de agua. Hay que llevar la mezcla al fuego y calentar por unos minutos. Por último se necesita dejar la mezcla en reposo y filtrar los restos de la planta de judía. Si utilizamos 7gr de vainas de esta planta conseguiremos una decocción un poco más fuerte y de sabor más penetrante. La dosis recomendada para tomar de esta decocción no debería exceder las 3 tazas al día.

Un comentario

  1. Felix Ramirez M.

    agosto 20, 2012 en 4:50 am

    Muy buena recomendacion, ahora quiero saber si se cocina la baina sola, sin las judias …

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