La caragola es un arbusto que posee una raíz muy recia y de tenor bastante grueso. El nombre binomial que recibe esta especie es el de Erodium supracanum. Una de las características que más llaman la atención al observar la forma en la que crece la caragola es la particular manera en la que se incrustan las raíces en formas rocosas (esta planta crece en los alrededores de tierras con una buena cantidad de rocas).

 

Las hojas de caragola son de color grisáceo y aparecen recubiertas de una gran cantidad de vellosidades. La zona típica de crecimiento para esta planta medicinal son las tierras montañosas. Esta es una planta que crece casi exclusivamente en la primavera y al comienzo del verano. Para aprovechar los usos medicinales que ofrece esta planta es necesario recolectar tanto el tallo como las hojas de la planta.

 

Las raíces de caragola deben ser recolectadas y puestas a secar de forma inmediata. Los que probaron las hojas de esta planta aseguran que se trata de una especie con un gusto ligeramente dulce. Los usos más comunes que se han hecho hasta el momento de esta planta son los de diurético, circulatorio, remedio antifebril y efectivo sudorífico. La caragola es una planta medicinal muy efectiva para eliminar todo tipo de coágulos (activa la circulación sanguínea en todo el organismo).

 

Para obtener todos los beneficios que nos depara la caragola lo mejor es prepararla en forma de infusión. Simplemente tenemos que tomar un buen puñado de esta planta y llevarlo a hervor en un litro de agua. Dejaremos cocinar por unos 15 minutos y esperamos a que la mezcla entibie un poco. La infusión de caragola no tiene ningún tipo de contraindicación, por lo que podemos beberla en las cantidades que deseemos y a cualquier hora.

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