El naranjo, también conocido como naranjo dulce y cuyo nombre científico es Citrus sinensis, tiene varios usos medicinales y aplicaciones curativas, las cuales están en las hojas, flores y fruto de este árbol. Las hojas del naranjo sirven para reducir el nerviosismo y la ansiedad, esto se debe a las propiedades sedantes que poseen y que ejercen un efecto calmante en el sistema nerviosio.

 

Esta planta es activadora de la función digestiva, tónica y antiparasitaria. Tiene especial aplicación en las lombrices del intestino. También es efectivo contra la inapetencia y para combatir las digestiones lentas. De igual forma, tiene efectos fortificantes, depurativos y diaforéticos.

 

Con las flores del naranjo se puede preparar una infusión que resulta indicada para el tratamiento del meteorismo y la flatulencia, debido a las propiedades carminativas. Esta misma infusión puede ser utilizada para tratar cólicos estomacales y casos de diarrea.

 

Según algunas publicaciones científicas, la cáscara de la naranja podría ayudar a reducir el colesterol. Para aprovechar esta propiedad es recomendable beber infusiones de la misma.

 

El consumo de manera regular del fruto de este árbol, ayuda a prevenir la aparición de enfermedades degenerativas, como por ejemplo el cáncer. Esto se debe a las propiedades antioxidantes que posee la naranja.

 

Los frutos del naranjo, consumidos durante las comidas o después de ellas, excitan el apetito, calman la sed, facilitan la digestión. La “cura de naranjas” es realmente eficaz en la obesidad y en los empachos digestivos. Para ello se recomienda preparar una infusión con 2g. de hojas de naranjo y 150g de agua. Esta bebida antes de acostarse calma los nervios y después de las comidas facilita la digestión.

 

Es importante saber que la cáscara de la fruta contiene sustancias que pueden causar irritación en la piel si hay exposición al sol.

 

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