El albarraz es una especie que crece especialmente en climas frescos y abundantes en sombra. El nombre binomial de esta planta medicinal es Delphinium stphisagria, y puede alcanzar hasta un metro de altura. El albarraz crece de forma anual y se lo puede encontrar en lugares como Murcia, Andalucía y las Islas Baleares. El aspecto de la planta de albarraz es empinado y robusto. El tallo de esta planta siempre está dispuesto de forma recta. Las hojas del albarraz, en cambio, tienen gajos desiguales, algunos con lóbulos (sobre todo las hojas superiores) y otras sin ellos (las inferiores).

 

Las flores de albarraz son de buen tamaño y color azul. Cada una de estas flores tiene cuatro pétalos y cinco sépalos. La época de florecimiento de esta planta, por lo demás, es en los meses de verano. Posee un fruto cubierto por diferentes capas de hollejos, que albergan en su interior las semillas de color negro de esta planta. Las semillas del albarraz son las más aprovechadas por los aceites esenciales que contienen (casi la mitad de su composición).

 

Por la composición química del albarraz es importante tener en cuenta que no se lo debe utilizar en administraciones internas (sobre todo las semillas). Antiguamente se lo utilizaba como medicamente para aliviar el dolor de muelas y mejorar llagas, pero con el tiempo se llegó a la conclusión de que no es algo muy seguro. Una de las aplicaciones más comunes del albarraz en la medicina clásica es como antineurálgico (en parálisis faciales, especialmente).

 

En los usos externos que se pueden hacer a partir de albarraz las modalidades más sencillas son las de polvo y decocción. Para hacer un polvo de albarraz es necesario moler las semillas. Es un excelente antídoto contra los insectos. La decocción también puede ser utilizada con la misma finalidad (se prepara con 20 gr de semillas de albarraz por litro de agua) y se esparce por la zona con insectos.

 

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