La menta de lobo es una de las hierbas medicinales que podemos encontrar al interior de la familia de las labiadas. Es una planta que posee tallo bastante firme, hojas opuestas con varias indentaciones y flores de color violeta. Los terrenos ideales para el crecimiento de esta planta son las zonas predominantes en humedad (bordes de ríos y arroyos, por ejemplo). Se ha detectado que la menta de lobo crece con mayor vigor aún en los terrenos que son especialmente ricos en nitrógeno.

En la composición química de la menta de lobo hay elementos como la licopina, esencias, ácido málico y algunos taninos. Además de estos componentes la menta de lobo posee numerosas sales minerales. La menta de lobo es muy valorada por su acción astringente, su efecto anti-hemorragia y para curar la fiebre. En usos externos la menta de lobo es utilizada para curar diferentes heridas y mejorar el estado de las llagas. Vale destacar que esta planta está contraindicada en pacientes de hipotiroidismo.

 

Con la menta de lobo se puede preparar una eficaz infusión (se utiliza una cucharadita de esta planta por cada taza de agua y no se deben beber más de tazas al día), un tintura o se pueden efectuar lavados. En el caso de la tintura la cantidad recomendada es de alrededor de 30 gotas al día (distribuidas en 3 tomas). Uno de los sustitutos de la tintura de menta de lobo es el jugo de esta planta, que se puede preparar con las hojas frescas de menta de lobo (tomar unos 2 ó 3 cc distribuidos en dos tomas diarias hasta observar mejoría). La menta de lobo puede ser empleada para efectuar lavados vaginales (se utilizan 30 gr de planta por cada litro de agua).

 

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