De las plantas de hoja verde comestibles la acelga es, sin lugar a dudas, una de las más difundidas en todo el mundo. Su nombre binomial es Beta vulgaris y crece de manera natural en casi todos los países del planeta. La acelga es una planta con hojas de tamaño bastante grande y muy carnosas. Tiene tallos erguidos pero que, al pasar por su período de madurez, pueden doblarse con suma facilidad. Los orígenes de esta planta están ligados a la acelga marina, especie que aparece de forma natural en marismas.
Las semillas de la planta de acelga aparecen en toda la extensión de esta especie, multiplicándose con profusión en el extremo de cada uno de los tallos. Es un alimento utilizado especialmente en curas de adelgazamiento (por su bajo aporte calórico y su poderoso efecto diurético). En cuanto a su poder medicinal, la acelga es una planta muy apreciada para curar quemaduras, mejorar heridas externas, tratar problemas del hígado y el bazo, y también para curar la sarna.

 

La forma de preparación más difundida de la acelga es la cocción por hervor. También se las puede consumir crudas en ensaladas, aunque la dureza de sus hojas puede dificultar la masticación. Una buena manera de aprovechar las propiedades medicinales de la acelga en estado crudo es a través de licuados verdes. Se puede combinar la acelga con otras verduras de hoja y con frutas. Para obtener un muy remedio contra la caspa y las liendres se puede efectuar un preparado a base de acelga que debe frotarse sobre el cuero cabelludo. Solo hay que hervir 50 gr. de hojas de acelga (con tallos) por cada litro de agua. La bebida de esta preparación, por otra parte, tiene propiedades diuréticas, protectoras del hígado y posee acción colerética.

 

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