La clemátide es una especie que crece especialmente en bosques, terrenos húmedos, bordes de ríos y sitios con temperaturas intermedias. El nombre binomial que le corresponde a esta planta es el de Clematis vitalba. Las hojas de la planta de clemátide siempre tienen una disposición opuesta y son bastante similares. En el invierno la planta de clemátide suele perder casi todas sus hojas.

Las flores de clemátide se sitúan en la parte más alta de este árbol y son de color blanco. Cada una de las flores de esta planta da origen a varios frutos con un gran parecido a la lenteja. En la composición química de esta especie se cuentan elementos como la protoanemonina (sustancia conocida por su efecto analgésico y vesicante), algunos compuestos que derivan del ácido oleanólico, saponósidos y hederagenina.

La administración de la planta de clemátide con fines medicinales en usos internos, por lo general, está desaconsejada. Sin embargo, existen diferentes usos externos en los que se pueden aprovechar otros beneficios de esta planta. La clemátide, de hecho, también está indicada para tratar los dolores reumáticos y las neuralgias.

La mejor forma de administración de la clemátide en casos de dolores reumáticos es como pomada. Para hacer una pomada a partir de la planta de clemátide es necesario preparar un jugo con las hojas de esta especie. Dicho jugo se debe aplicar sobre las distintas zonas afectadas por medio de fricciones circulares. La pomada debe ser distribuida con la punta de los dedos rápidamente. Después de aplicar la pomada de clemátide es necesario lavarse las manos con agua y jabón neutro y evitar el contacto con la piel de la nariz, ojos o boca (en estas partes del cuerpo puede ser irritante). Este tratamiento no debe ser administrado más de dos veces al día.

 

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