El oxicedro es un arbusto con características exteriores muy similares al enebro. El árbol de esta planta, conocida con el nombre binomial de Juniperus oxycedrus, puede alcanzar alturas de hasta 2 metros. El tronco del oxicedro es bastante grueso y posee corteza muy fibrosa. Las hojas están dispuestas de a grupos de tres. Se trata de una especie unisexual de la que surgen numerosas subespecies (variando el largo de las hojas, el color de sus frutos, etc.). Posee frutos con forma globular y color rojizo (en estado de madurez). El oxicedro crece de forma natural en la cuenca mediterránea, mostrando preferencia por laderas con bastante sol y montes cálidos. La época de florecimiento del oxicedro es en los meses de primavera.

 

En el proceso de recolección del oxicedro para aprovecharlo con fines medicinales se suele aprovechar el aceite de miera, obtenido de la raíz y la madera de esta planta por un proceso de destilación. La composición química del aceite de miera incluye elementos como el cresol, el guayacol, el etilguayacol y otros compuestos fenílicos. Por sus diferentes componentes, el aceite de miera tiene numerosas propiedades como antiséptico y remedio contra los parásitos. Sirve por igual para tratar la pediculosis, la dermatitis seborreica y la psoriasis.

 

Todos los usos del oxicedro que se conocen en la actualidad son externos. El aceite de miera es muy utilizado en la fabricación a nivel industrial de diferentes champuses, lociones, cremas, pomadas y medicamentos de uso externo. Todos estos productos suelen incluir al menos un 5% de aceite de miera. En el caso de los productos de higiene se suele realizar una aplicación diaria durante un período de tiempo a determinar por el médico especialista. Posteriormente se suspende por un tiempo para retomar el tratamiento poco después (de lo contrario la piel recibiría un daño excesivo).

 

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