La carlina angélica pertenece a la categoría de las plantas que, para completar su desarrollo, necesitan de un mínimo de dos años. En el primer año la carlina angélica desarrolla hojas a ras del suelo, y solo en el segundo año crecen las flores. Algunas de las especies de carlina angélica ni siquiera poseen un tallo diferenciado, por lo que las flores salen de la misma raíz. La zona óptima para el crecimiento de la carlina angélica son los terrenos cordilleranos.

Con fines medicinales se utiliza casi exclusivamente la raíz de esta planta. En su composición química esta planta posee bastante inulina, taninos, diferentes resinas y esencia de carlina. Dicha esencia es de color marrón oscuro y tiene una apariencia bastante similar a la de la alholva. La carlina angélica posee propiedades como diurético, colagogo y remedio estomacal. Es una planta medicinal excelente, además, para tratar problemas en la piel, gripe, cistitis, problemas urinarios y piedras en los riñones.

 

Las preparaciones más conocidas a base de carlina angélica son el vino que se hace con esta planta, la infusión y las preparaciones cocidas. Para hacer vino de carlina angélica necesitamos un buen vino blanco (en su defecto se puede utilizar jerez) y 100 gr de la raíz de esta planta. Hay que macerar esta mezcla durante un mes y una semana, removiendo cada varios días con una varilla (por último se debe filtrar). Se toma una copa al día (antes del almuerzo o de la cena).

 

Para hacer una infusión de carlina angélica se necesitan 5 gr de raíz de esta hierba por cada taza de agua que se vaya a preparar. Se debe hervir por 15 minutos, dejar reposar y filtrar. Beber esta infusión un máximo de 3 tazas al día.

 

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