En la familia de las globulariáceas uno de los ejemplares más destacados es el de la globularia menor. Esta especie, en buenas condiciones, puede alcanzar alturas de hasta un metro y medio. A lo largo del primer año de cultivo de esta planta medicinal surge un rosetón de hojas que crece a ras del suelo. Los mejores terrenos para el crecimiento de la globularia menor son los que tienen piedras en abundancia (como las zonas lindantes con montañas), tierras calcáreas y zonas rurales de diferentes partes del mundo.

 

La recolección de esta planta medicinal se debe efectuar, en todos los casos, en la misma época de floración. Una vez se recolecta esta planta medicinal hay que proceder de forma inmediata a realizar el secado. Para guardarla lo más indicada es separarla entre papeles de periódico. Algunas de las propiedades más destacadas en la globularia menor son las de remedio depurativo, hipotensor y cardiotónico, ejerciendo efectos positivos sobre todo el sistema cardiovascular. Según diferentes experiencias la globularia menor también sería muy buena para mejorar el tránsito intestinal. A pesar de que en la antigüedad también se le atribuían propiedades para mejorar la vista, lo cierto es que con el correr del tiempo quedó demostrado que esta especie no posee esas características.

 

La forma de preparación clásica para la globularia menor es en forma de decocción. Después de recolectar las flores de esta planta necesitamos separar unos 80gr (incluyendo flores y hojas) más un litro de agua. La decocción de globularia menor se prepara hirviendo los elementos mencionados durante unos 10 minutos para, posteriormente, dejar reposar y filtrar el contenido de la planta. Con esta decocción se pueden efectuar emplastos para lavar heridas y también se puede administrar como enema natural para mejorar casos de diarrea.

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