El castaño es un árbol medicinal que puede alcanzar alturas de hasta 20 metros. El nombre binomial por el que se conoce a esta especie es el de Castanea sativa. Las hojas de castaño tienen dimensiones considerables y son más bien alargadas (pueden alcanzar hasta 15cm de largo). Las hojas de castaño son de tipo coriáceo y de color oscuro. El castaño da sus flores en los meses de primavera, aunque los frutos aparecen recién en el otoño.

 

El fruto del castaño presentan dos caras: una plana y la otra convexa. En la parte interior de esta semilla de cáscara dura y resistente encontramos la castaña, de piel fina y un sabor levemente amargo. En las hojas de castaño encontramos compuestos como glucosa, grasas, materias tánicas y pectinas. También encontramos algunos ácidos tánicos y féculas.

 

La castaña, en estado fresco, puede contener proporciones de agua de hasta el 50% de su peso total. Los principales usos medicinales que se hacen del castaño son los de remedio antidiarreico y expectorante. Esta planta medicinal también puede ser muy efectiva en casos de reuma. Si queremos aprovechar todas las ventajas de esta planta medicinal lo más conveniente es preparar una decocción a base de esta planta. Para hacerla necesitaremos alrededor de 60gr de corteza y hojas de castaño por cada litro de agua que nos dispongamos a preparar. Después de llevar la mezcla a hervor calentaremos por unos 15 minutos dejamos reposar y filtramos. El líquido resultante de esta decocción puede ser endulzado con un poco de azúcar. La decocción a base de castaño es especialmente efectiva para aplicar en forma de gárgaras y enjuagues. La principal virtud de esta decocción con fines medicinales es su fuerte poder desinflamatorio para todo tipo de afecciones.

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