Aceite de ricino

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El aceite de ricino se obtiene por prensado en frío de las semillas de la planta que luego se libera, incluso de las más insignificantes partículas tóxicas de la planta, mediante tratamiento por vapor de agua. Es de color ligeramente amarillento, espeso y viscoso.

Es suavizante y antiinflamatorio; se puede usar en pieles resecas o como vehículo de plantas para eccemas, pañalitis y otras irritaciones de la piel.

Como purgante y para combatir el estreñimiento se debe tomar 1 ó 2 cucharadas de aceite de ricino (15 g a 30 g). Para hacer más fácil tomarlo, se recomienda espolvorear la superficie del aceite con un poco de café molido y luego de ingerirlo comer un trozo de pan.

 

Las hojas en cocimiento se utilizan para baños calientes y cataplasmas en inflamaciones externas. Es muy útil aplicar primero paños calientes y después la hoja en cataplasma para problemas de mastitis cuando la mujer está amamantando, o en dolores musculares durante el embarazo.

 

El jugo de las hojas se administra en casos de envenenamientos narcóticos.

 

El aceite también se usa para fortalecer el pelo, para ello ha de diluirse en alcohol. También se recomienda poner una gota del aceite en los orzuelos incipientes.

 

Untado en la piel del estómago mata las lombrices y los dolores cólicos, cura la sarna y limpia las úlceras. Colocado en los oídos cura la sordera y aplicado en la cara cura los barros y elimina las cicatrices. Asimismo, puede utilizarse para endurecer las uñas frágiles.

 

Contra verrugas y lunares se recomienda  hacer fricciones diarias con aceite de ricino hasta que desaparezcan.

 

Para personas que sufren de conjuntivitis (inflamaciones de los ojos) o de los bordes de los párpados (blefaritis), se recomienda aplicar 2 gotas de aceite de ricino en la parte afectada cerrando bien los ojos, este tratamiento también fortalece las pestañas.

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