El pepino

0
42

El pepino es una de las hortalizas más antiguas que se conocen. No tenemos constancia de cuándo llegó a Europa, pero los griegos ya lo cultivaban y pensaban que poseía cualidades maravillosas. Parece ser que llegó a China hace más de 2000 años, tras varios siglos de cultivo en la India. También los romanos lo valoraban mucho.

El pepino es un fruto característico del verano, se puede encontrar de mayo a septiembre. Se produce en todas las regiones españolas, aunque también es posible encontrarlos el resto del año gracias a los cultivos de invernadero del sur de la Península y Canarias.

Los pepinos pueden ser verdes, amarillos o blancos; pueden ser largos y delgados, cortos y gruesos, pequeños y redondeados, y su piel, lisa o rugosa. Se distinguen tres tipos: corto o pepinillo (para encurtido), medio largos y largos ( ámbos para ensalada).

Es una hortaliza con bajo nivel calórico ya que aporta sólo 10 calorías por cada 100 gramos, por lo que se recomienda su uso en dietas de adelgazamiento. Contiene calcio, potasio y fósforo y una pequeña cantidad de vitaminas B y C. La vitamina C participa en la supresión de la nitrosamina, cuyo carácter carcinogénico se ha demostrado. La vitamina C puede dar protección contra varios tipos de cáncer e intensifica las funciones inmunológicas. Entre las substancias inhibidoras del cáncer que se encuentran en el pepino están los fitoquímicos como los fitosteroles y terpenos.

La piel del pepino contiene sales minerales y una sustancia que ayuda a la digestión de los alimentos. Además, es muy útil para los ojos y la piel. Su consumo tiene efectos laxantes y combate el ácido úrico.

El pepino no contiene grasa y es bajo en calorías y colesterol.

Es muy utilizado en la medicina , por sus cualidades emolientes, calmantes y refrescantes, pero sobre todo por sus cualidades alcalinizantes.

El pepino es bueno en tiempos de calor, especialmente en verano, quién de nosotros, sobre todo en el sur de España, no toma gazpacho en verano, gracias a su enorme contenido de agua, buena para la sed y para la acción intestinal, refresca la sangre y tiene un efecto purificador sobre los intestinos.

Son muy recomendables también, cuando hay una tendencia a la necrosis, y en todos aquellos casos en que es necesario neutralizar la excesiva acidez, como en la diabetes, gota, obesidad y artritis.

El pepino tiene propiedades laxantes, por lo que es muy útil contra el estreñimiento. Tomar una ensalada de pepino con zumo de limón y aceite de oliva, antes de las comidas, es un buen remedio contra los dolores de estómago.

También el zumo de pepino es bueno para las inflamaciones del tubo digestivo y de la vejiga y con miel es excelente para curar las enfermedades de la garganta, como la afonía, inflamaciones, anginas, para lo cual, se tomará por cucharadas, en función de lo mal que nos encontremos.

Es beneficioso para las secreciones y en los estados febriles, asimismo para la sangre, el cerebro y los nervios.

Pero quizás, su uso más conocido después del gastronómico, es en la cosmética, quién no ha usado una mascarilla de pepino. Por su riqueza en agua, vitamina E y aceites naturales, constituye un remedio natural y eficaz para nuestra piel, ya que la suaviza, la hidrata y ayuda a luchar contra las consecuencias de los radicales libres.

Es magnífico para dar suavidad, quitar manchas de la piel y desaparecer las arrugas, rejuveneciendo la piel. La emulsión de semilla se emplea contra las hemorroides, abscesos y demás erupciones cutáneas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *